Juan Ignacio Sánchez, tiene 25 años y es doble de riesgo en series y películas de Netflix. La semana pasada, debió evitar ser robado en Villa Sarmiento con una compleja maniobra digna de un film de acción. Además, cuando aceleró el vehículo para escapar estaba completamente recostado para evitar un posible disparo.
Sánchez, fue abordado por un grupo de ladrones cuando estaba por estacionar su camioneta. Al ver que uno de los delincuentes iba a apuntarle con un arma, dio marcha atrás a toda velocidad en medio de una avenida Presidente Perón y logró evitar el asalto con una increíble maniobra.
El joven había llegado con su camioneta para buscar a un amigo con el que tenían planeado salir a comer. A poca velocidad, fue acercándose de a poco al cordón de la vereda hasta que de pronto la banda de delincuentes le cruzó el auto. En ese momento, uno de los sospechosos amagó con descender y empuñó el arma con la clara intención de abordar a la víctima.
EN PRIMERA PERSONA

De acuerdo con lo que se ve en el video de las cámaras de seguridad del Municipio, el joven aceleró marcha atrás y frustró el asalto.
«Cuando frené, lo hice con cuidado porque había una chica y no quería asustarla. Cuando terminó de frenar, se cruzó el vehículo de los delincuentes que venía de la mano rápida hacia donde estaba estacionado», relató Sánchez.
«Yo veo que el vehículo ya viene con la puerta abierta, entonces yo presté atención a ver qué hacía. Puse marcha atrás para ver qué hacía y cómo reaccionar. Cuando veo que la persona que estaba del lado del acompañante abre completamente la puerta, tiende a bajar hacia mí y me apunta, yo efectué la maniobra”, agregó el joven.
DE PELÍCULA

Un detalle que es casi imperceptible en la filmación es que Juan Ignacio apeló a su experiencia como doble de riesgo para hacer de la maniobra de escape algo más complejo y seguro para su vida. En los pocos segundos que duró la secuencia y la tensión del robo, el joven tuvo la tranquilidad para ocultarse dentro de su camioneta y acelerar igualmente.
«Para no quedar sentado de frente dándole la cara, yo me acosté del lado del acompañante para esconderme de cualquier disparo para que no me pegue. Frené en la esquina que había unos autos y ahí los ladrones se fueron, tiraron pero a la camioneta no le pegaron. Hice la maniobra sin mirar, acostado. Me apuntó y me acosté para estar cubierto con el tablero de la camioneta. Como es más alta que el auto de ellos, tenía más posibilidad de salvarme y hacer la maniobra», explicó.

