
El ataque a Julio César Reyes, el policía de la Federal retirado que fue asesinado en la puerta de su casa en Merlo, abrió una incógnita sobre las circunstancias que rodearon su muerte durante la madrugada de este martes. Aunque en un primer momento todo apuntaba a un homicidio con arma de fuego en ocasión de robo, la autopsia aportó datos que cambiaron la reconstrucción de los hechos.
De acuerdo con la información confirmada por fuentes judiciales, el análisis forense determinó que Reyes no falleció por un disparo, sino por golpes sufridos durante el ataque. Lo concreto hasta ahora es la conclusión de los peritos: el ex agente murió por “shock hipovolémico producto de los múltiples traumatismos sufridos”.

Fuentes de la investigación, a cargo del fiscal Oscar Marcos, de la UFI N° 4 de Morón, explicaron que “no recibió un disparo —tal como se creía—, sino que la que disparó fue la víctima”. La información fue brindada por el medio Primer Plano Online y determinó que los delincuentes embistieron a Reyes con el auto cuando él intentó defenderse con su arma.
Por el momento, es la principal hipótesis que maneja la policía, dado que la vaina que recolectaron los investigadores pertenece a su revólver. Sumado a ello, se pudo constatar que la pistola Glock calibre 9 milímetros que usó el policía retirado tenía la ventana expulsora semiabierta.

