El trapero Simón Natanael Alvarenga, alias Callejero Fino, se sentó esta mañana frente al fiscal de Benavídez, Cosme Iribarren, en una audiencia que definió su futuro inmediato tras las rejas. Ensayó una defensa parcial que dejó más dudas que certezas: se hizo cargo de la camioneta, pero guardó un silencio absoluto sobre la pistola de guerra hallada en su interior.

Durante el acto procesal, Alvarenga rompió el silencio únicamente para referirse a la logística del viaje y al estado del vehículo. El músico admitió formalmente ante las autoridades que él estaba utilizando la Volkswagen Amarok V6 al momento de ser interceptado por las patrullas en el norte del conurbano.
El quiebre de la declaración indagatoria llegó cuando el fiscal Iribarren le preguntó por la prueba principal del caso: la pistola Glock calibre .40 con la numeración limada y 12 proyectiles en el cargador. Ante la pregunta de rigor sobre el origen del armamento, el cantante no dijo una sola palabra sobre el arma, esquivando dar explicaciones sobre a quién le pertenecía o qué hacía oculta en la guantera del vehículo que él mismo manejaba


Al finalizar la audiencia, el panorama judicial de la estrella de RKT se complicó severamente. El fiscal decidió agravar la acusación y le imputó formalmente el delito de tenencia ilegal de arma de guerra, una figura penal fuertemente castigada cuando el armamento tiene la numeración suprimida.
Al terminar la indagatoria, Alvarenga, regresó de inmediato a su celda de detención, donde permanecerá alojado mientras se evalúa si se le dicta la prisión preventiva.


