
Durante aproximadamente cuatro años, la vida de una familia transcurrió detrás de las paredes de una casa de dos plantas en Esquel, Chubut. Desde afuera, casi no había señales de sus integrantes. Los tres hijos no eran vistos en la calle, su madre aparecía ocasionalmente junto a una ventana y el único que salía con regularidad era el hombre que vivía con ellos.
La comida llegaba por delivery, las compras las hacía él y las cortinas permanecían cerradas. Incluso, algunas ventanas estaban tapiadas. Con el tiempo, los gritos durante la noche, la acumulación de basura y la ausencia de los chicos comenzaron a despertar sospechas entre los vecinos.

El caso salió a la luz después de una denuncia que derivó en una investigación judicial y en un allanamiento que permitió retirar de la vivienda a la mujer y a sus tres hijos. El acusado es Miguel Edgardo Battista, un bioquímico de 71 años, imputado por presunta privación ilegítima de la libertad y abandono de persona.
Las ventanas permanecían cubiertas con papeles, telas y placas. Detrás de uno de los vidrios se veía un árbol de Navidad en pleno octubre. Afuera se acumulaban bolsas de basura, mientras el pasto crecido completaba la imagen de una vivienda que parecía detenida en el tiempo.
La casa, según los vecinos, estaba habitada por la familia desde 2022. Sin embargo, la presencia de sus integrantes se fue volviendo cada vez menos visible. La ausencia de los chicos fue una de las señales que más llamó la atención de los vecinos. Tienen 19, 17 y 13 años y, según la información oficial, no se habían encontrado registros de que hubieran asistido a la escuela.
La esposa de Battista, que atraviesa un cuadro oncológico terminal, también aparecía en ocasiones detrás de una ventana. Una vecina describió: “La mujer siempre estaba con un turbante en la cabeza y se ponía en la ventana a mirar a la nada, al horizonte. Vos la saludabas y no te hacía ni gestos”. Desde las casas cercanas también escuchaban gritos durante la madrugada.
La denuncia formal se presentó el 10 de octubre. A partir de esa intervención, tomó participación el Equipo Técnico Interdisciplinario del Juzgado de Familia.
Según informó el Ministerio Público Fiscal de Chubut, los profesionales intentaron ingresar a la vivienda y entrevistar a los integrantes de la familia, pero el hombre que los recibió rechazó el ingreso e impidió que pudieran hablar con los demás habitantes. Ante esa situación, se solicitó un allanamiento urgente y el arresto de Battista.
Tras la detención, la Justicia dispuso la prisión preventiva de Battista por diez días, una medida que fue confirmada luego de una revisión judicial. El hombre está imputado por presunta privación ilegítima de la libertad y abandono de persona. La Fiscalía deberá avanzar con las pericias y las declaraciones testimoniales.
En tanto, la procuradora de fiscalía Cecilia Bagnato señaló que también será necesario realizar una evaluación psiquiátrica al acusado para establecer si es imputable.


