Todo comenzó cuando un automovilista comenzó a discutir con un colectivero de la línea 64. Otro chofer de la línea 41 comenzó a grabar con su celular y la reacción fue furiosa: el conductor del coche le rompió los vidrios del interno a fierrazos.
El incidente se produjo en Recoleta, frente al Hospital Alemán. El chofer de la línea 41 presenció la discusión y decidió registrarla con su celular. Cuando el automovilista vio que lo estaba grabando, se le fue encima.



El conductor destrozó la cabina del colectivo a fierrazos y le provocó al chofer heridas cortantes en los brazos.


