Víctima y victimario se conocían, porque eran miembros de la Federación Cinológica Argentina, en la que ambos eran jueces para la premiación de perros de raza.
Un problema personal entre ellos es la hipótesis más firme detrás del crimen.
La detención se concretó una semana después del crimen luego de una investigación de la División Homicidios, que incluyó el análisis de cámaras de seguridad y la utilización del anillo digital para dar con el auto en el que el asesino escapó.


Al apresado se le secuestró una barreta señalada como el arma homicida, un cuchillo y $ 400.000.
Recordemos que todo comenzó el 25 de marzo, cuando una mujer llegó al departamento de su tío en la calle Ayacucho al 500 del barrio de Balvanera tras haber intentado comunicarse y no obtener respuestas.
Al ingresar se encontró con el hombre de 95 años tendido en el piso del living con el cuerpo cubierto y lesiones en el rostro y el cráneo.
Horas antes, la víctima había permitido el acceso al victimario. Una vez consumado el homicidio, el asesino bajó por el ascensor utilizando guantes de látex oscuros, salió y caminó por la vereda hasta un Peugeot 308 blanco.


Los investigadores establecieron una línea de tiempo anterior y posterior al crimen con la ayuda de las cámaras de seguridad y la geolocalización del celular del fallecido.
Una semana después fue detenido tras un seguimiento realizado desde el casino flotante de Puerto Madero hasta al peaje de Parque Avellaneda.
El caso quedó a cargo de la Fiscalía Nacional en lo Criminal y Correccional Nº 48, a cargo del doctor Pérez ante la Secretaría Única del Dr. Chaban.


