
Gianinna Maradona declaró en la segunda semana del juicio por la muerte de su padre, denunciando manipulación por parte del equipo médico respecto a la internación domiciliaria. Además, describió la vivienda como inadecuada y señaló la falta de equipamiento médico prometido.
Durante su testimonio, la hija de Diego, recordó con dolor el día del fallecimiento, el 25 de noviembre de 2020, y la falta de respuesta ante la desmejoría física que notó días previos, mientras el imputado Leopoldo Luque adoptó una estrategia de defensa más activa.
¿QUÉ DIJO GIANNINA?
- “Mi papá estaba perdido en tiempo y espacio, no sabía dónde estaba. Mi papá no estaba bien para nada, ya no me podían seguir diciendo que sí. En su cumpleaños de 60 se dejó en evidencia. Ya no podían decir que Dalma y yo estábamos locas y que solo queríamos ensuciar a su entorno”.
- “En octubre de 2020 estaba muy mal mi papá, la verdad. Le costaba caminar, interactuar, conectarse. Cuando yo preguntaba, me decían que era por las pastillas o el alcohol y no me sabían decir específicamente qué pasaba porque ellos me decían que tenía períodos, pero no, la salud de mi papá estaba cada vez peor”.
- “El día de su cumpleaños, 30 de octubre de 2020, llegué a la casa de mi papá con mi mejor amigo y mi hijo. Afuera estaban sus fans. Entramos y él estaba afuera en el parque con un fogonero, vestido con un conjunto deportivo. Hacía mucho calor. Él estaba con la mirada perdida, mirando el fuego”.
- “Mi hijo le muestra su remera que tenía una foto de él y mi papá no se reconocía. Le pregunté si estaba bien, le dije que se aleje del fuego. La gente que estaba ahí me dijo que tenía que ir a la cancha, yo le dije que no. Él me dijo que se quería ir conmigo. No me dejaron, a nosotros nos sacó la policía y a mi papá se lo llevaron en una camioneta”.
- Gianinna Maradona recordó que Maradona se sometió a una serie de estudios médicos en el hospital Ipensa de La Plata, después del cumpleaños que festejó en la cancha de Gimnasia. En ese contexto, le diagnosticaron un hematoma subdural de cabeza, que dijeron que no era necesario operar. Sin embargo, recordó que su entorno decidió operarlo igualmente por precaución y para eso lo trasladaron a la Clínica Olivos.
- “Yo lo acompañé en la ambulancia, él entró en silla de ruedas y no lo vi más. Lo operaron esa tarde. Me habían dicho que me quede tranquila, que Luque no lo iba a operar. Sé que él estuvo ahí, pero no lo tocó. La operación salió bien, él respondió bien y ahí charlamos nosotros a ver qué iba a pasar cuando le dieran el alta porque no podía volver a Brandsen, a la vida que estaban teniendo”.
- “Nos pusimos de acuerdo con Jana, Dalma y Diego, nos convocan a una reunión de la prepaga para decirnos que mi papá iba a tener el alta en unos días y que nos recomendaban tres opciones. A esa reunión también vino Luque, Cosachov y alguna de mis tías”.
- La hija del Diez recordó los primeros contactos con los tres principales acusados por la muerte de Diego. “Con Luque venía hablando de la salud de mi papá. Con él empecé a hablar unos meses antes, bastante, de la muerte de mi papá. Él era su médico, la persona responsable. Él era el encargado de decirme a mí el parte médico cuando mi papá estuvo ingresado en Ipensa”.
- “Con Cosachov lamentablemente me comunico recién el 2 de noviembre, después del episodio de su cumpleaños. El 30 de octubre, cuando todos vimos lo que vimos en la tele, me comunico con Jana y Diego Jr. y les pregunté si ellos lo veían normal o si veían que esto se iba poniendo peor. Me dijeron que todo, dije que hablemos con los médicos porque estaba todo mal y cada vez iba peor”.
- “Quería saber qué medicación estaba tomando porque mi papá no era mi papá, lo habían cambiado, estaba dormido, lento, irreconocible. Era la persona más rápida del planeta y estaba cada vez peor. Le mandó un mensaje a Cosachov, me presentó, hicimos un meet. Quería que fuera con todos mis hermanos juntos porque a cada uno le decía una cosa distinta sino. Personalmente recién la conocí en la Clínica Olivos”.
LA CASA
- “Yo me enojé cuando vi la casa de la internación domiciliaria. No era la casa que mi papá merecía y no por los lujos. No tenía una habitación en planta baja, ni en suite, ni baños cerca. El cuarto que le armaron era al lado de la cocina, la puerta no cerraba. Me dijeron que lo iban a solucionar”, describió Gianinna. Y agregó: “No estaba cerca de la entrada, era un camino recto y era la última en una esquina”.
- “Nos habían prometido que mi papá iba a tener la aparatología necesaria para estar controlado. Sí estaban los enfermeros y los primeros días el acompañante terapéutico. Nosotros creíamos que iba a estar monitoreado, que le iban a tomar el pulso, dormir con el cosito del dedo. Lo único que vi en la casa era el saturador. No vi monitor, ni desfibrilador, ni la ambulancia en la puerta que nos prometieron que iba a estar. Luque y Cosachov me dijeron que iba a haber una ambulancia de alta complejidad cerquita. Nunca la vi”.
- “Yo no tenía que conseguir el médico clínico, pero quieren ponerme esa responsabilidad. De ningún punto de vista me voy a hacer cargo, yo confié lamentablemente en estos tres seres que lo que hicieron fue manipularnos y dejarnos a mi hijo sin abuelo, al igual que a mis tres sobrinos. Luque podría haber dado un paso al costado si lo sobrepasaba, hoy ya es tarde”.
LA MUERTE DE DIEGO
- “A raíz de los días que no podíamos ir a verlo, yo el 23 pregunto si eso iba a seguir así. Decidimos tener una reunión con Jana el 25 de noviembre. Agustina y Carlos iban a estar ahí, nos íbamos a encontrar. Me llama Cosachov por teléfono y me dice que mi papá se había descompensado. Me dijo que vaya, que maneje tranquila. Yo le pregunté si papá tenía pulso y ella me dijo que tenía pulso. Me respondía ‘manejá tranquila y veni’. Yo no solo no manejé tranquila, sino que llamé a mi hermana, hablé con mi cuñado, me fui para la casa”.
- “Cuando estaba manejando me pego, atrás de una ambulancia que supuse que estaba yendo a lo de mi papá, entré al barrio, quise abrir la puerta de entrada y no pude porque estaba cerrada. Entré por el jardín y estaban los médicos intentando reanimar a mi papá, no me dejaron entrar. Al poco tiempo vinieron los médicos de la ambulancia para comunicarme a mí que era su familiar que no habían podido hacer nada y que mi papá se había muerto”.
“EN ALGÚN MOMENTO LA VA A QUEDAR»
La Fiscalía exhibió un mensaje de voz del neurocirujano imputado donde se lo escucha pedir armar una “historia clínica” de Maradona para estar cubierto en caso de que muera.
“Él en algún momento la puede quedar, potencialidad inminente no tiene. O sea, responsabilidad no me cabe. Pero, si se llega a tirar la familia en mi contra los papeles tienen que estar bien ordenado”, se escuchó en el audio expuesto en la audiencia.
Y siguió: “Si se llega a tirar alguien en mi contra, los papeles tienen que estar bien ordenados. Lo que vamos a hacer si muere Diego es un consentimiento explicando el tratamiento, los pro, los contra y que firme de que es consciente de todo”.
LUQUE DECLARÓ NUEVAMENTE
El acusado Leopoldo Luque, solicitó responder al mensaje de voz que se reprodujo para contextualizarlo. Los jueces, si bien lo autorizaron porque es un derecho, le pidieron que sus declaraciones no sean sistemáticas para no obstaculizar la fluidez del debate.
¿QUÉ DIJO?
- “Yo aclaré que era amigo y que se me puede llamar médico de confianza y de cabecera también. Parece que la fiscalía no escuchó que eso cambió y lo dije. Lo dije porque cuando yo escribía esos documentos, que son del 1 de septiembre de 2020, es correcto que yo lo escribí en pos del beneficio del paciente. Lo sacó de contexto”.
- “Pero la realidad es que el paciente, como verán, pasaba por períodos buenos y malos, típico de un paciente con problemas de consumo. Ante esa circunstancia, y yo estando solo, el paciente no paraba de tomar alcohol y estaba consciente. Usaba su derecho de principio de autonomía y aunque no nos guste teníamos que respetarlo”.

