
A un año del hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima en una casa de Coghlan, la causa por el crimen sumó un testimonio que podría ser determinante. La fiscalía a cargo de Martín López Perrando investiga si el adolescente, que tenía 16 años cuando desapareció el 26 de julio de 1984, fue víctima de una emboscada y asesinado en la casa de la familia Graf.
“Se puede matar a alguien y hacerlo desaparecer”. La frase, perturbadora, fue reconstruida por un testigo ante la Justicia. Según declaró, un amigo suyo le contó que la escuchó en una cena realizada en 2011, donde uno de los presentes —un hombre de apellido alemán— habló con inquietante naturalidad sobre cómo ocultar un asesinato. El testimonio quedó incorporado al expediente reservado y abrió una nueva línea de investigación.
En las últimas horas, otro testigo confirmó la existencia de esa reunión y ubicó el encuentro en tiempo y lugar, aunque aclaró que no escuchó la conversación en primera persona.
Ambas declaraciones llegaron justo antes de un peritaje clave: técnicos de la Gendarmería revisaron el fondo de la casa de Cristian Graf —el dueño de la propiedad donde se encontraron los restos— con un georadar y detectaron anomalías en el terreno.
La pista que ahora sigue la Justicia apunta a determinar si el autor de la frase fue el padre de Cristian Graf. El mayor problema es que tanto él como el amigo que escuchó la frase ya no están vivos, lo que complica la reconstrucción de los hechos. Sin embargo, los investigadores no bajan los brazos. Buscan nuevos testigos y pruebas que permitan identificar a quién pertenece aquella afirmación y si tiene relación directa con el asesinato de Fernández Lima.


