
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona alcanzó hoy uno de sus puntos de mayor voltaje emocional y judicial. El principal imputado, el neurocirujano Leopoldo Luque, volvió a declarar ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 3 para intentar contener el impacto negativo de los audios filtrados donde insultaba a las hijas del astro, calificando sus expresiones como una «descarga de frustración» y no como una prueba de negligencia médica.
LUQUE: «A DIEGO LO AMABA»

Frente a los jueces, Luque solicitó contextualizar los mensajes de voz en los que se refería a las hijas de Maradona en términos despectivos. Según su defensa, esos audios ocurrieron en momentos de «extrema tensión y agotamiento» debido a la compleja personalidad de Diego y las constantes discusiones con el entorno familiar.
“A Diego lo amaba; era mi ídolo y mi amigo”, declaró Luque, buscando separar su vínculo afectivo de la responsabilidad médica por la que se lo acusa de homicidio simple con dolo eventual. El médico insistió en que él no fue quien diseñó la internación domiciliaria en la casa del barrio San Andrés, deslindando responsabilidades hacia la prepaga y el resto del equipo de salud.
«El paciente se encontraba en su casa, en pandemia, muy solo y triste. Tomaba alcohol ilimitado, alplax libre y hasta fumaba marihuana de vez en cuando», dijo y cerró su alocución gritando: «Diego en ese contexto no estaba bien. ¿Yo me ocupé de él y soy el que planeó su muerte?»
EL DOLOR DE GIANNINA
Uno de los momentos más dramáticos de la jornada ocurrió durante la declaración de los peritos de la Policía Científica. Cuando se proyectaron en la sala las fotos del relevamiento del cuerpo y el video de la habitación donde falleció el «Diez», Gianinna Maradona rompió en llanto. La hija del capitán del seleccionado tuvo que ser asistida por sus allegados y se retiró momentáneamente de la sala ante la crudeza de las imágenes que mostraban las condiciones de la habitación.
El subcomisario Lucas Farías, uno de los primeros en ingresar a la vivienda aquel 25 de noviembre de 2020, brindó un testimonio clave. Describió a Maradona como alguien que estaba «extremadamente hinchado» (edematizado) y señaló que el lugar no parecía un centro médico, sino una «habitación común» sin el equipamiento necesario para un paciente con antecedentes cardíacos y de adicciones.
«FUE UN ASESINATO»

A la salida de los tribunales, el abogado Fernando Burlando, representante de la querella, fue tajante: “Diego Maradona fue asesinado por la desidia y la ambición”. Burlando subrayó que los audios de Luque donde admite «haberle lavado el cerebro a las pibas» demuestran un plan para alejar a la familia y mantener el control sobre el paciente.
Por su parte, la defensa de Jana Maradona remarcó que los testimonios de hoy confirman que a Diego se lo mantuvo en una «casa de cartón», engañándolo sobre la verdadera naturaleza de su tratamiento.
POLICÍA Y MÉDICO
- Lucas Farías (Primer policía en llegar): El subcomisario relató que al ingresar a la habitación de Tigre encontró a Maradona «extremadamente hinchado». Describió el lugar como una «habitación común» y no un centro de tratamiento adecuado para una internación domiciliaria.
- Juan Carlos Pinto (Médico de la empresa +Vida): Declaró sobre el momento en que firmó el acta de defunción, confirmando que ya no había signos vitales al momento de su llegada.
¿CÓMO SIGUE?
El juicio continuará con la declaración de más peritos médicos que analizarán si la muerte de Maradona era evitable. Con más de 90 testigos en lista, el tribunal busca determinar si el equipo médico liderado por Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov abandonó a su suerte al ídolo máximo de los argentinos.

